Adelantar la exigencia

Hace unos años, pocos, mi entorno formativo comenzó a conocer, masticar y hacer suyo este concepto y todo lo que contiene: “adelantar la exigencia”.

Es una frase que encierra toda una filosofía formativa pero que por si misma no aclara demasiado y que, en términos prácticos, no resulta fácil de explicar.

Algunos entrenadores me preguntan qué significa y cómo se hace tangible. Suelo desarrollarlo siempre de la misma manera, aunque para entenderla en su extensión hay que vivirla a pie de pista, cada temporada, cada mes, cada semana, cada entreno y competición… cada charla entre entrenadores.

Voy a hacer un ejercicio escrito, tratando de ordenar algunas ideas muy básicas, por si a alguien le sirven de inspiración.

La energía ni se crea ni se destruye, se transforma. Un poco de historia.

Mi club tiene, cuando yo llego, 2 equipos de minibasket -un premini (benjamín) y un mini (alevín)-. En las temporadas 2011/12 y 2012/2013 se dan una serie de circunstancias que cambian por completo la filosofía y estructura de la canasta pequeña en nuestra casa.

Creamos un espacio de minibasket con entidad propia (incluso su propio nombre y logotipo), abierto a todas las niñas de nuestro entorno que quieren hacer baloncesto. Hacemos procesos de captación y comunicamos por todos los medios disponibles que cualquier niña interesada en jugar con nosotros puede hacerlo.

El director deportivo regresa tras el parón veraniego con una idea en la cabeza: tenemos que adelantar la exigencia.

Llega al club además un entrenador con un gran dominio de las herramientas metodológicas para la enseñanza de técnica individual y táctica individual basada en los fundamentos. Los demás fagocitamos conocimiento en sus sesiones con los grupos infantiles, mejorando nuestra metodología de trabajo.

Esto, unido a más pequeñas cosas, nos proporciona una visibilidad como club que trabaja bien en edades tempranas y nos ha llevado a, en la actualidad, tener 8 grupos de minibasket bajo el paraguas del proyecto propio de minibasket: 3 mini, 3 premini, 1 baby y un grupo de predeporte de niñas entre 4 y 6 años.

Competitivamente hemos evolucionado en estos pocos años de tener poca relevancia en el panorama local a conseguir varios títulos autonómicos mini y premini con equipos donde todas sus jugadoras empezaron a practicar baloncesto con nosotros, lo cual es un orgullo.

Entonces… Cómo materializamos la idea?

ENTRENAMIENTO

Los niños son más felices en la mejora que en la ‘pura diversión’. 
Siempre existió la corriente en minibasket de intentar que el niño se divierta mediante juegos y descubriendo por sí mismo los principios motrices y técnicos a través de la libre exploración. La exigencia precisa de una combinación entre descubrimiento guiado y mando directo.
Entrenar minibasket como si fuesen infantiles, con los contenidos y el nivel en las ejecuciones adaptadas a sus edades, evolucionamos de hacer juegos a entrenar baloncesto, haciendo énfasis en la responsabilidad en la tarea, la atención y reacción. 

Lejos de producir rechazo, aburrimiento y abandono en las niñas, comprobamos que cada día venían más ‘enchufadas’ a entrenar, con más ganas y con un índice de absentismo casi nulo, porque la percepción de la jugadora es de mejora continua, de hacer más cosas, mejor y a más velocidad

Descubrimos que si les pides cosas antes, te dan cosas antes. Que una niña de 7 años puede ejecutar un pase a una mano con cierta precisión si lo entrenas y lo exiges. Que cualquiera puede manejar su mano no dominante desde bien temprano si lo entrenas y lo exiges y que entrenar el tiro de un modo analítico -y a priori aburrido- cobra sentido para ellas cuando empiezan a anotar con fluidez. En todo ese proceso, la niña se siente bien, útil y capaz. Feliz practicando baloncesto.Entrenamos jugadoras, no equipos**. Nuestro nivel de atención, análisis, insistencia y paciencia tiene que ser muy alto, cada jugadora necesita unos estímulos diferentes y nuestro trabajo es proporcionarlos.

No llega con que las más talentosas mejoren, hay que mejorar en mayor proporción a las que más les cuesta avanzar, esto es un reto.

Como gestionamos ‘material humano sensible’ hemos de ser cuidadosos con algunos aspectos. Los niños tienen muy agudizado el sentido de la justicia. Debemos exigir a todas las unidades del grupo, cada una en sus requerimientos particulares. Debemos usar el refuerzo positivo en la misma proporción e intensidad que ‘la bronca’ (si, en contra de la opinión de la ‘new wave’ se puede usar la bronca puntual o el refuerzo negativo si conviene, no pasa nada). Si somos vehementes en las correcciones celebraremos de la misma manera que una niña consigue lo que llevamos tiempo intentando que ejecute, parando el entreno si es necesario para darle mayor relevancia.

Si no vamos a elaborar y usar ‘juegos’ para entrenar una de las cosas que resulta muy útil para mantenerlas enganchadas con una sonrisa es ser nosotros mismos ‘entretenidos’, intensos y muy dinámicos en la dirección del entreno. Moviéndonos sin parar, exagerando a veces, aplaudiendo, molestando ejecuciones técnicas, haciendo bromas, todo dentro del objetivo de llevar los contenidos del entreno a donde nos hemos propuesto. 

Personalmente tengo dos voces muy diferentes entrenando minibasket, una seca y severa para mostrar cierto ‘cabreo’ cuando entiendo que algo ya debería estar haciéndose bien y no es así (no siempre la uso, a veces la culpa de los errores es mía), y otra distendida y bromista para acompañar cuando las cosas están saliendo como quiero que salgan.

Trabajo específico. En la medida de lo posible, en edad alevín, trabajamos en pequeños grupos aspectos técnicos o de táctica individual muy concretos, reforzando sus habilidades y, por ende, su confianza.
Nuestra experiencia es que con estas dinámicas los grupos son uno con el entrenador, creen en él, como un pequeño ejército y su comandante. Esto, como la pescadilla que se muerde la cola, hace más eficiente cada entreno y más fácil cada competición. Es un proceso que se retroalimenta: les das, les exiges, mejoran, ellas quieren más, ellas piden más.

COMPETICIÓN

La competición no puede ser jamás una disculpa para la renuncia a los principios que entrenamos durante la semana, exigiendo las mismas ejecuciones y responsabilidades que trabajamos cada día.
Entrenamos para ser mejores y competir mejor, y la propia competición es un medio para la mejora. En ese espacio realizamos muchas cosas que entrenando es imposible, en un entorno real, de estrés y con una oposición diferente a la habitual.

Ganar es importante pero no renunciamos a nuestros principios por la victoria. Ganar debe ser una consecuencia directa de hacer cada vez más cosas bien. Los atajos sólo sirven una vez.

Nuestra filosofía de juego en minibasket es sencilla: agresiva en defensa, totalmente centrada en la responsabilidad individual en todo el campo, y rápida y alegre en ataque, sin carga táctica coleciva, basado en fundamentos de técnica y táctica individual, superioridades, espacios y verticalidad. A esto le hemos sumado recientemente el tiro exterior, como fundamento y arma ofensiva imprescindible un poco más adelante.

Huimos de roles prematuros, todas sacan de banda, todas corren con balón, todas han de hacer de todo porque todas entrenan los mismos gestos y habilidades. No les decimos, por ejemplo, a quién tiene que defender cada una, desde premini ellas mismas se reparten sus pares y aprenden a cambiarlos, si es necesario, durante el juego, leyendo sus propias desventajas si las hay.

Tratamos de crear jugadoras autónomas, que tomen decisiones, sean valientes y aprendan a convivir con el error. 

ADEMÁS…

Es interesante para completar todo esto que desde la dirección técnica/deportiva del club se detecten necesidades. Nosotros somos un club volcado absolutamente en todos sus escalones en conseguir jugadoras completas para el primer equipo, cuantas más mejor. Si vemos que nuestras jugadoras de 15 años tienen una serie de carencias o debilidades debemos trasladarlo a edades tempranas y empezar a trabajar en ello, dedicando tiempo, interés y exigencia.

Esta filosofía comienza en nosotros mismos, teniendo un alto interés por nuestra formación y mejora continua y revisión permanente de nuestra metodología, con el fin de dotar con más y mejores herramientas al proceso formativo. Debemos ser formadores solventes y capaces de trasladar cualquier cosa que necesitemos a la realidad tangible del trabajo semanal.

CONCLUSIÓN

¿Es obligatorio? No. ¿Es necesario? Depende de las circunstancias de cada club.
Adelantando procesos de ejecución técnica y de toma de decisiones no perjudicas al niño-jugador (siempre hay que ser muy consciente de lo que se está haciendo, con mucha capacidad de autocrítica) y lo preparas mejor para la siguiente fase formativa.

Si a esto añades que se hacen mentalmente más fuertes y adquieren mayor capacidad competitiva, ¿Por qué no intentarlo?

**para completar estos conceptos puede interesarte leer:http://entrenandoqueesgerundio.blogspot.com.es/2011/10/entrenar-equipos-vs-entrenar-jugadores.html

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1 Response

  1. octubre 22, 2021

    […] En todos mis años entrenando mini me he dado cuenta que el jugador, la jugadora, es mucho más feliz en la mejora que en el juego. Lo que hace que vuelva tras cada entreno no es ese ejercicio tan divertido que has planteado, es que hoy le salen las cosas mejor y a más velocidad que ayer. (Puedes leer más sobre esto AQUÍ: Adelantar la exigencia). […]

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